12 diciembre 2011

Los Martillos de Pink Floyd






Hola a todos, después de un tiempo sin decir ni una sola palabra y dedicado a reflexionar sobre la vida y sus circunstancias me he propuesto volver a escribir sobre Historia y Filosofía como era mi costumbre hace un par de meses atrás.
En esta oportunidad me gustaría compartir algunas ideas  acerca de los martillos de Pink Floyd. Estos martillos saltaron a la fama en la ya clásica película de Pink Floyd “The Wall” (el muro). En ella se muestra la vida de Pink agobiada por los traumas y necesidades de la sociedad moderna quien finalmente termina convirtiéndose en un implacable dictador.
La idea de usar los martillos fué del diseñador gráfico: Gerald Scarfee quien en sus propias palabras expresa: "Bueno, todo el concepto (de The wall) era acerca de la alienación, acerca de como nosotros... primero que todo como sabes, nosotros somos golpeados por gente durante nuestras vidas, nuestras madres, profesores, novias, y bueno... y como nosotros nos protegemos a nosotros mismos y así evitar que nos hieran, nosotros nos sentimos vulnerables y ponemos un muro alrededor nuestro y ese es el peligro que Roger está advirtiendo en su obra, si tu te aislas demasiado de los demás entonces te vuelves insensible, algo como una maquina o automata, y el peligro de convertirse en una maquina inconsciente es que tu puedes dejas de pensar y te vuelves un fascista o algo así... Así que yo traté de pensar en el mas incansable y cruel simbolo de eso y así la primera cosa que se me vino a la mente fue el martillo, porque es de metal, rompe cosas, es incansable y puedes continuar pensando muchas mas cosas... entonces lo demás era hacer que marchara porque hace recordar el fascismo, el nacismo y esas cosas, así es que realmente de allí salió, esas herramientas de destrucción sin rosto ni mente solo marchando hacia delante sin descanso".
En esta sociedad consumista, que venera la imagen como un todo, aparecen por todos  lados aquellas expresiones de alienación, da la sensación de estar obligados a comprar o hacer tal o cual cosa, tal como lo dijo alguna vez Marcuse es su obra “el hombre unidimensional” vamos en una misma dirección pensando que somos libres, que somos capaces de decidir nuestro destino, tomar las riendas de nuestras vidas sin ser influenciados por los grupos de poder político o económicos pero lamentablemente es solo una falacia, una fantasía.
Ahora bien, me pregunto desde el país del fin del mundo al cual han llegado todas aquellas influencias: ¿existen espacios de libertad en que podamos despojarnos de la presión de la postmodernidad? ¿Podemos ganar terreno en este mundo tan hostil?. Mi invitación es a poder reflexionar en torno a esta problemática y dar sus opiniones.
Me siento libre, pero a ratos el mundo me la gana…

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