28 marzo 2010

Las Mujer en el Egipto Antiguo

"Eres la dueña de la tierra [...] tú has dado un poder a las mujeres igual al de los hombres"!
Canto a Isis


La cultura Egipcia se ha destacado en muchos aspectos desde el plano cultural hasta el arquitectónico pasando por el desarrollo de la  química y la biología. En la entrada anterior pudimos apreciar cual era el trato que los padres y la sociedad egipcia en general daba a los niños y niñas lo que según sabemos corresponde una excepción dentro de las grandes civilizaciones incluso hasta ahora.

En esta oportunidad hablaremos de un personaje que a lo largo de la historia ha sido de gran influencia e importancia derribando imperios, participando en conspiraciones, dirigiendo ejércitos, siendo lideres de movimientos obreros pero que, sin embargo, se la ha relegado en muchos aspectos al plano de lo privado, a la res privata como dirían los romanos: La Mujer. Específicamente, la Mujer Egipcia.

Desde los inicios de esta civilización por allá por el año 4000 A.c. la mujer habia gozado de una igualdad, libertad e independencia que en muchos aspectos se equiparaba a la de los hombres. Es así como los griegos contemporáneos de ellos llegaron a afirmar que los varones egipcios eran dominados por el sexo femenino, en otras palabras: eran las faldas las que llevaban las riendas de la historia del reino ribereño. Como diría Herodoto, el gran Padre de la Historia ““Allí son las mujeres las que venden, compran y negocian públicamente, y los hombres hilan, cosen y tejen”. Los egipcios pensaban otra cosa, pues llamaban a la mujer como Nebt-Het que significa la dorada Señora de la casa.

En esta sociedad igualitaria, las mujeres pudieron alcanzar elevados cargos públicos pudiendo llegar a ser desde visires, jueces, médicos, escribas, funcionarias de todos los rangos, empresarias, propietarias rurales, pilotos de barco, o jefas de obras, hasta comadronas, nodrizas, masajistas, peluqueras, pedicuras, manicuras, perfumistas, hilanderas, tejedoras, instrumentistas, plañideras, bailarinas o cantoras. Es decir, prácticamente se podían dedicar a cualquier cosa lo que permitía independencia económica en relación al hombre. Sin embargo, existían otras funciones que no desempeñaban las mujeres, pero este impedimento no era por que no tuvieran la autorización para realizarlas sino mas bien por que eran trabajos que requerían la utilización de la fuerza bruta, tan característica de los varones.

Tanta libertad despertaba envidia en el genero opuesto llegando a afirmar que las mujeres egipcias era arpías, trepadoras, oportunistas, caprichosas, indiscretas, frívolas, mentirosas o vengativas. ¿Cuánto hay de cierto en estas afirmaciones? La verdad no me atrevo a dar ningún juicio, habría que investigar el tema con mas profundidad pero lo cierto es que hay actitudes que incluso ahora las podemos observar en nuestras amadas y calculadoras mujeres. Dice el Papiro de Leiden que “no se aprende a conocer el corazón de una mujer lo mismo que nadie conoce el cielo”...algo de razón tiene el sabio escritor que aquel papiro.

Desde el punto de vista judicial esta igualdad le podía jugar malas pasadas ya que al cometer alguna falta o delito estos eran castigados con la misma severidad con que se ajusticiaba a los varones. Seguramente es allí donde la mujer apelaba a su delicadeza buscando la misericordia del juez de turno.

Durante su época de soltera, la mujer era quien administraba sus propios recursos no teniendo ningún impedimento moral para poder gastarlos en lo que ella estimara conveniente. Cuando llegaba la edad de casarse la mujer tenía muchas facilidades que en otras culturas no existían. En muchos casos era ella la que elegía a su futuro marido siendo la relación que se establecía entre ellos de respeto e igualdad. Esta igualdad se manifestaba que en la mujer estaba absolutamente protegida si es que quedaba viuda llegando a recibir un tercio de las riquezas familiares pudiendo hacer lo que deseara con sus recursos. La relación de pareja era de amor y ternura, respeto por el otro en completa armonía. Ptahhotep, de la Dinastía III invita a los varones egipcios a amar a sus mujeres de la siguiente forma (Papiro Prisse): “Debes amar a tu mujer de todo corazón, [...], complace su corazón durante todo el tiempo de tu vida”.

En otro lugar, en un poema que se encuentra en un papiro se regalan hermosas palabras de amor y fidelidad a la mujer amada que cualquier romeo quisiera entregar en nuestro tiempo:

"Yo te tomé como mujer cuando era un joven. Estaba contigo. Entonces conquisté todos los grados, y no te abandoné. No hice sufrir tu corazón. He aquí que lo hice cuando era joven y cuando ejercité todas las altas funciones de faraón, "Vida, Salud y Fuerza", yo no te abandoné, al contrario, dije "Estoy contigo" [...] Mis perfumes, los dulces, la ropa, yo no los hice para llevar para otra [...] Cuándo tú caíste enferma, llamé a un oficial de la salud para que hiciera lo necesario [...] Cuándo yo volví a Menfis, demandé un tiempo al faraón, fui al lugar donde te quedaste (la tumba) y lloré mucho [...] Yo no entraré en otra casa [...] Ahora, aquí están las hermanas de la casa, no iré con ninguna de ellas."

Diodoro afirma, que en el Nuevo Reino (1.500 a.n.e.), se daban las siguientes instrucciones a los hombres, indicándole cual era el trato que debía tener con sus Esposa:

No controles a tu mujer en su casa,
Cuando sabes que es eficiente;
No le digas: ¿Dónde está? O ¡Tráelo!
Porque ella lo ha puesto en el lugar correcto.
Obsérvala en silencio,
Entonces reconocerás su habilidad:
Esa felicidad que sientes cuando coges su mano,
Hay muchos que no saben lo que es.

La mujer del Antiguo Egipto fue descrita magistralmente por un viudo, que dijo de su última esposa:

Es de palabra mesurada, agradable su conversación, comedida y acertada cuando escribe; todo lo que sale de sus labios es como la obra de Ma-at, la "netert" de la Verdad, una mujer perfecta, muy apreciada en su ciudad, brinda su mano a todos, diciendo, porque es buena, que los ama, complaciendo a todos, nada malo sale de sus labios, la más amada por todos...

En la situación en que se quisiera separar de su marido se buscaban un par de testigos y se pronunciaban estas palabras al marido: "Te abandono como esposo. Me voy de tu lado. No tengo nada que reclamarte. Te he dicho: "Búscate un nuevo esposo".

Las mujeres egipcias se caracterizaban por ser tiernas madres como ya lo hemos visto anteriormente y excelentes amantes llegando a resaltar su belleza con coquetería y sensualidad utilizando para ellos cosméticos, pelucas, joyas, brillos, perfumes y bonitos vestidos entre otras cosas, ¿les parece conocido? Seguramente si.

Desde el punto de vista sexual, como es de esperar, las mujeres egipcias podían gozar de una libertad sexual amplia ya que no existían los impedimentos morales presentes en otras culturas más estrictas. Se puede inferir a partir de esto que el tema de la virginidad era algo que no complicaba a la sociedad Egipcia.

A los hombres les gustaban las mujeres con caderas anchas, cuerpos delgados y pechos pequeños. Esto lo podemos apreciar en las esculturas y pinturas que han llegado hasta la actualidad pero esto no quiere decir que a los varones egipcios no les gustaran mujeres con otras características: en gustos no hay nada escrito, dicen los entendidos.

Pero como nada es eterno, este paraíso femenino comenzó a declina cuando los regentes Ptolomeos se hicieron cargo del país en el año 221 A.c. Con una moral mas griega en donde la mujer era confinada a lo domestico paulatinamente fueron quitándoles derechos a la mujeres egipcias y traspasándoselos a una especie de tutor, triste final o un mal comienzo. Desde allí en adelante las mujeres han sido victimas de la opresión del hombre privándolas absolutamente de todos los derechos que en la sociedad egipcia eran comunes y corrientes. Primero los griegos, luego el cristianismo en menor medida y ahora el Islam han jugado en contra para el desarrollo de la mujer impidiendo su participación en la esfera de lo publico.

Reacciones:

9 comentarios:

  1. Magnifica entrada nuevamente. Cuanto expresan las palabras de ese papiro!
    De modo que la mujer tenía amplios derechos y posibilidades de realizacion profesional, y eso, claro está, siempre hay un sector de la poblacion masculina que lo lleva muy mal y hace oir su misoginia.
    Es una lastima que la conquista de sus libertades, en lugar de avanzar, haya sufrido un considerable retroceso miles de años después.

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  2. Algunos hombres actuales deberían aprender de los antiguos egipcios. En las civilizaciones de esa época era impensable que la mujer se igualara al hombre, excepto en la cultura egipcia.
    Muy buen artículo, Antonio.

    Un abrazo :)

    ResponderEliminar
  3. gracias damas. la verdad es que esto del blog es algo muy nuevo para mi y apenas estoy aprendiendo.

    la reflexion es que sin duda las mujeres han jugado un rol mucho mayor del que se le tiene, lamentablemente el genero masculino ha opacado este resplandor. quizas ustedes tengan alguna idea de por que ocurre esto pero sin caer en el feminismo.

    un abrazo a ambas madame y noelia. sigo atentamente sus blog. me divierto mucho con ellos. gracias por pasar por aca

    ResponderEliminar
  4. Empiezas muy bien Antonio, buen articulo, no te pese nunca meter cuanto mas imágenes mejor, nos fijamos mucho en las ilustraciones y anima a terminar de leer toda la entrada, felicidades.

    ResponderEliminar
  5. muchas gracias calistor.
    quisiera que me indicaras como pongo esa barrita con post recientes que tienes en tu pagina por favor. muchas gracias por las sugerencias

    ResponderEliminar
  6. Pero si te lo dige en mi pagina, justo debajo de tu comentario, ainsss jaja, ve a mirar anda.

    ResponderEliminar
  7. Me has hecho recordar en gran tema, ahora lo posteo, gracias totales. Suerte.

    ResponderEliminar
  8. Hola, no conocía tu blog. Interesantísima entrada. Volveré por aquí.

    Saludos!

    ResponderEliminar